Adiós mundo Wert

StarMenudo revuelo esta mañana en el bar de la señora Paqui, un señor llamado José Ignacio Wert dejó anoche de ser ministro de Educación. Unos decían no lo había hecho tan mal, otros se han pedido un carajillo para celebrarlo y yo me he pedido una docena de fartons para celebrar que ¡he terminado el curso!

Cada año cuando termino pienso que con vuestro sistema educativo terminaré la carrera dentro de otros 4815162342 años. Poquitos profesores consiguen emocionarme, despertar mi curiosidad, dos cosas que son básicas para aprender cuando apago mi sistema telepático.

Tened en cuenta que no aprendéis a base de memorizar conceptos, repitiendo y repitiendo una y otra vez lo mismo, como si fuerais clones, eso lo único que consigue es apagar vuestra creatividad.

Aprendéis a base de experimentar, de curiosear pero sobre todo a base de emoción.

He buscado en mi sistema telepático el origen de vuestro sistema de enseñanza…

Enseñáis de la misma forma que hace 200 años! No me extraña que los niños se aburran en el cole, no tiene mucho sentido.

La escuela actual se diseñó durante la revolución industrial, cuando hacía falta tener trabajadores preparados para repetir lo mismo una y otra vez. Así que el colegio seguía ese mismo patrón, niños que aprendían de memoria determinados conocimientos y que los repetían hasta la saciedad.

Pero el mundo ha cambiado. Vuestra sociedad ya no se basa sólo en la producción masiva de objetos, sino cada vez más en las ideas, la creatividad, están surgiendo nuevas profesiones, nuevas formas de trabajar que se adaptan a esta nueva época que estáis viviendo.

Así que del mismo modo que la era industrial creó su propia escuela, la era del conocimiento emergente requiere de un nuevo tipo de colegio.

¡Emociónate!

La emoción es el ingrediente secreto de vuestro aprendizaje.

Algo tan sencillo como asociar con un teorema una historia o anécdota hará que lo retengáis mejor. Por ejemplo el triángulo de Tartaglia, una fórmula matemática que utilizáis para resolver problemas de genética, se llama así porque el matemático italiano que la formuló (Niccolo Fontana) era tartamudo (tartaglia en italiano). Esa insignificante anécdota hará que recordéis mejor la fórmula.

¡Sorpréndete!

La sorpresa es otro factor esencial. Vuestro cerebro es un órgano al que le gusta procesar patrones, entender cosas que se repiten siempre de la misma forma, así os enfrentáis al mundo que os rodea. Ahora bien, todo aquello que escapa a esos patrones se guarda de forma más profunda en el cerebro. Por tanto si usáis elementos en clase que rompan con la monotonía, con lo esperado, impactará más en vuestro aprendizaje (Los profesores podéis probar ir disfrazados de algún personaje de Star wars, veréis como no olvidan vuestra clase)

¡Las neuronas también quieren danzar!

Cada vez que practicáis deporte cardiovascular, al contraer y estirar los músculos estos segregan una proteína que viaja al cerebro y allí fomenta la plasticidad cerebral (que se creen nuevas neuronas, nuevas conexiones entre ellas o sinapsis). El deporte favorece la capacidad de memorizar aquello que estudiáis, es muy bueno para fijar el aprendizaje.

¡Adaptar los ritmos escolares a los biológicos!

Otra cosa que no contempláis es que en cada etapa de vuestra vida tenéis unos cambios biológicos determinados y deberíais tenerlos en cuenta a la hora de aprender.

Por ejemplo en la adolescencia el cerebro retrasa la hora de ir a dormir del mismo modo que retrasa la de levantarse por las mañanas, sin embargo es en esa etapa cuando muchos centros educativos adelantan la hora de entrada. Tendrías que tener en cuenta los horarios.

Tampoco es necesario que paséis tantas horas en clase, si se adaptaran los horarios a los ritmos biológicos en menos tiempo podrías aprender más conocimiento, como decía mamá Gurby no es cuestión de cantidad sino de calidad.

Otro gran error en el aula es que en vez de plantear preguntas y así pensar por vosotros mismos, os limitáis a dar respuestas pensadas por otros, tratando así que los alumnos amolden su pensamiento y su comportamiento al canon determinado por el orden social establecido.

Por tanto en vuestros centros escolares, universidades…no ocurrirá el milagro porque se marche un señor llamado Wert, ya que vuestro sistema educativo no necesita ser reformado necesita ser transformado.

¡Hora de merendar!

(Post basado en este artículo)

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